Sobre el “músculo” de la atención y su fortalecimiento a través del ejercicio de la meditación o detención del diálogo interno

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Sobre el “músculo” de la atención y su fortalecimiento a través del ejercicio de la meditación o detención del diálogo interno.
El puente de la atención. Capítulo 23.

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Los seres humanos somos contenedores de energía, y nuestra atención es la escotilla que, dependiendo de su grado de apertura u oclusión, permite salir hacia el exterior una mayor o menor cantidad de nuestros niveles energéticos; así estos conciernan a nuestra energía vital, sentimental, o afectiva.

       Una vez tomemos plena consciencia de tan determinante aspecto de nuestra realidad como seres energéticos, podremos estar seguros de que, cuanto mayor sea el control que ejerzamos sobre nuestra atención, mayor será el control que tendremos sobre nosotros mismos y nuestros destinos.

       Todo lo que somos capaces de hacer en esta vida, viene determinado por la cantidad de energía de la que disponemos en cada momento, así como por nuestra capacidad para dirigirla o concentrarla dónde, cómo, y cuándo deseamos hacerlo. Para facilitar la contención de nuestra energía dentro de los límites de nuestro cuerpo energético o su transferencia sobre aquellos elementos que nos rodean conforme a nuestra voluntad, necesitaremos fortalecer la atención como si de un músculo del cuerpo físico se tratase.

       Cuanto mayor sea la fortaleza de nuestro músculo atencional, mayor será nuestra capacidad para canalizar energía sobre aquellos impulsos o ideas ––propios o ajenos–– que se ajusten a nuestros intereses personales, así como para evitar hacerlo sobre aquellos otros que no lo hagan; cuanto mayor sea la fortaleza de nuestro músculo atencional, mejor afirmados nos hallaremos en nuestro centro de conciencia, y más difícilmente podrá nada ––uno de esos cigarrillos que no queremos fumarnos–– ni nadie ––un individuo manipulador––, arrastrar hacia sí nuestra energía en contra de nuestra voluntad ––que es lo que no nos sucede, cuando no nos sentimos dueños de nosotros mismos o sentimos estar bailando al son que otras personas nos marcan––; y, cuanto mayor sea la fortaleza de nuestro músculo atencional, mayor será también nuestra capacidad para arrastrar la energía de los demás y hacerlos bailar al son que más nos convenga. Aunque si no nos cuidamos de evitar que este son no venga impuesto por nuestros impulsos puramente egoístas, nos estaremos comportando como vampiros energéticos. Así que, ¡mucho ojo con lo que hacemos!

Al igual que podemos fortalecer los músculos del cuerpo mediante la práctica de ejercicios físicos, también podemos hacer lo propio con el músculo atencional mediante la práctica de ejercicios psicoatencionales.

       El ejercicio psicoatencional por excelencia, es el de la meditación o detención o control del diálogo interno en cualquiera de sus muchas modalidades; tales como lo son aquellas que las disciplinas de la atención plena, el tai-chi o el yoga tradicional[1] nos invitan a realizar durante sus praxis.

       El motivo por el que, el ejercicio de la meditación, contribuye enormemente al fortalecimiento del músculo atencional de sus practicantes, es perfectamente lógica y fácil de comprender:

       El ejercicio de la meditación, consiste, básicamente, el_puente_de_la_aten_cover_for_kindleen impedir que la atención se deje arrastrar por los procesos mentales o diálogo interno. En consecuencia, al ofrecer esta forma de resistencia, ejercitamos la atención de la misma manera que lo hacemos con los músculos del cuerpo al levantar una pesa o realizar cualquier tipo de ejercicio físico.

       Por esta razón, quienes meditan con regularidad aumentan ostensiblemente su fortaleza psíquica. Como consecuencia de ello, alcanzan un mayor control sobre sí mismos y sus vidas.

[1] Que no debe de confundirse con el “aerobic disfrazado de yoga” que, en los últimos tiempos, insisten en vendernos como yoga. Puesto que, no puede hablarse de yoga, si la ejecución de los asanas no es realizada en todo momento en perfecta sincronía con el ejercicio de la meditación.

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