¿Cómo que no? ¡Claro que puedes hacer yoga!

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Existen muchas personas que, debido a su falta de flexibilidad física, creen no estar capacitadas para la práctica del yoga. Este es un error de interpretación muy extendido que es consecuencia directa de otro error de interpretación referente a esta misma disciplina todavía más extendido: el de la creencia de que la práctica del yoga consiste únicamente en la realización de los asanas.

Estas personas ven a otras dibujando asanas perfectos o casi perfectos con sus cuerpos, e inevitablemente piensan no estar a la altura de la situación. Sin embargo, esto no tiene porqué ser cierto debido a que para que el yoga sea realmente yoga, la realización de los asanas debe de hallarse en todo momento complementada por el ejercicio de la meditación. Tanto es así, que el yoga puede considerarse yoga aun excluyendo los asanas de su práctica, pero, por el contrario, jamás podrá considerárselo como tal si lo que excluimos es la meditación.

El mejor practicante de yoga, no es el que más se estira o realiza los asanas más vistosos o espectaculares, sino el que 1) mayor disciplina para la práctica diaria posee y 2) alcanza mayor poder de concentración durante la misma.

Dicho esto, algunas personas dirán: “pero, oiga, los asanas también tienen una razón de ser. Y si yo no puedo realizarlos…?

A lo que cabría responder lo siguiente: “¿Cómo que no puedes realizarlos? Claro que puedes… dentro de tus límites físicos. Porque, por poco que estires, basta con emprender el movimiento requerido por un asana, para estirar la parte de tu cuerpo que dicho asana estira. Por tanto, el hecho de que no consigas dibujar un asana en su máxima expresión, no significa que al dibujarlo, aun mínimamente o muy a duras penas, tu cuerpo no obtenga los beneficios correspondientes; siempre y cuando, por supuesto, te esfuerces por realizarlo correctamente y llevando a tu cuerpo a sus límites. Debes de comprender que, los resultados beneficiosos para nuestro cuerpo físico son exactamente los mismos, independientemente de cuan vistosos realicemos los asanas. Ahora bien, si lo único que te importa es el mundo de las apariencias, entonces sí, dedícate a otra cosa. Porque el camino que el yoga recorre es interior, e invisible para los ojos de aquellos que te rodean.