Sobre la llamada del corazón y la verdadera esencia de la espiritualidad

0
309
la llamada del corazón

La espiritualidad está de moda. Y las modas atraen a la superficialidad.
.      A día de hoy, apenas existe ninguna persona que diga no haber sentido o estar sintiendo la llamada interior, o que no se haya interesado por descubrir qué es la espiritualidad. Y, sin embargo, lo cierto es que la inmensa mayoría de nosotros, incluidos muchos de aquellos que se tienen a sí mismos como grandes maestros espirituales, continuamos sin saber en qué consiste realmente la espiritualidad.
.      Creemos que sí, pero en realidad no comprendemos qué es lo que realmente nos convierte en personas más o menos espirituales. Incluso recorremos el camino inverso. Alimentamos nuestros egos tratando de demostrar nuestros conocimientos adquiridos, lo mucho que sabemos amar, o las muchas horas de meditación, yoga, tai chi ––entre muchas otras disciplinas–– que practicamos diaria o semanalmente.
.       El error de interpretación proviene de un hecho muy simple: la facilidad que tenemos para autoengañarnos pretendiendo confundir las herramientas con el verdadero objetivo.
.       Herramientas hay muchas. Como dije al dar comienzo este post, la espiritualidad está de moda y, consecuentemente, cada vez surgen más y más vertientes. A fin de cuentas cualquier práctica o forma de conocimiento que nos ayude a detener nuestros procesos mental/egoístas y/o a conocernos a nosotros mismos. Pero continuamos sin saber cuál es el objetivo esencial de la espiritualidad.
.       El objetivo no es otro que sacrificar todos y cada uno de nuestros intentos de autosatisfacción egoístas que nos impiden actuar en consecuencia con aquello que escuchamos, o más bien sentimos, en lo más profundo de nuestro corazón.
.       El camino es interior. Es nuestro corazón, el cual se halla alojado en lo más profundo de nuestro ser, el que mediante el ejercicio de la más profunda honestidad respecto a nosotros mismos ––y como reflejo de ello, respecto a quienes nos rodean––, nos indica cuál es el camino que debemos seguir en cada momento.
.       El grado de desarrollo espiritual de cada persona no es, pues, el resultado de que se haya leído numerosos libros de desarrollo personal ni autoayuda, ni de que practique más o menos horas de meditación diarias, ni de que se especialice en una o muchas de entre las numerosas y crecientes disciplinas de índole espiritual que a día de hoy tenemos a nuestra disposición.
.       El grado de desarrollo espiritual de una persona depende, antes que de ninguna otra cosa, tanto de su mayor o menor capacidad para ser honesto consigo mismo y discernir cual es el camino del corazón, como de lo mucho o poco que se esfuerce por hacer cuanto esté en sus manos para recorrerlo, sin importar cuales de entre sus intereses egoístas ––todos ellos engendrados desde sus miedos–– deba dejar en un segundo plano.
.       En definitiva, es porque la mayoría de las personas confunden las herramientas con el objetivo esencial, que se dan muchos casos de personas que consideran estar muy desarrolladas espiritualmente cuando apenas lo están, así como de otras que apenas consideran estarlo cuando sí lo están. Pero en aquellos momentos en los que cada persona sea honesta consigo misma y, al hacerlo, escuche a su corazón, sabrá en qué posición de su desarrollo espiritual se encontrará realmente y que deberá hacer para continuar elevándose hacia la luz de su consciencia.

.

.                                                                                                                                              . Fernando Vizcaíno Carles

.

Si tienes interés, también puedes seguir mis publicaciones en facebook pulsando el botón “me gusta” en el siguiente enlace: https://www.facebook.com/pages/El-puente-de-la-atenci%C3%B3n-de-Fernando-Vizca%C3%ADno-Carles/145235738999366