El puente de la atención

Los seres humanos somos energía o, al menos, eso es lo que a día de hoy creemos porque así nos los ha dicho la ciencia; las gran valedora de la que, ya desde hace un buen número de siglos atrás, es la razón socialmente estipulada.

¿Pero de qué nos sirve razonar que somos energía? ¿Acaso esto nos ayuda a alcanzar su respectiva experiencia?

No; aceptar la razón socialmente estipulada nada más porque sí, a lo único que nos conduce, es al “aborregamiento” intelectual e ideológico y, dicho sea de paso, a la pedantería supertiflautica universal.

Este espacio ha sido creado para ayudar a quién así lo desee, no ya únicamente a razonar, sino mucho más determinante todavía, a experimentar que los seres humanos somos energía; una energía que, dependiendo del uso que le damos a nuestra atención, trasferimos de los unos a los otros de un modo a priori subconsciente pero que, muy pronto,  siguiendo las indicaciones de cada uno de los artículos que aquí van a ser publicados, podremos hacer consciente mediante la mera observación de aquellos acontecimientos que vayan teniendo lugar a lo largo de nuestras vidas.

Ésta la que a nadie le quepa la menor duda, será una de las más fascinantes empresas evolutivas de desarrollo personal –así como interpersonal– que nadie pueda llevar a cabo a lo largo de su existencia, terminará conduciéndonos a la que es nuestra verdadera e inagotable fuente de energía interna. Si bien el camino que con este propósito nos veremos instigados a recorrer, pasará por que encontremos en nuestro interior la honestidad necesaria para reconocernos a nosotros mismos en qué hemos llegado a convertirnos, precisamente como consecuencia directa de la que es nuestra falta de conexión con dicha fuente de energía que, todos nosotros por igual, albergamos en nuestro interior: el centro abstracto de conciencia impersonal que algunos denominamos… EL CORAZÓN.